Un «cuento» Cubano.

15 abril, 2013 at 6:15

Mi reflexión de hoy. Queridos amigos y amigas. Una vez me contaron un cuento en Cuba que no se que tendrá de verdad y que tendrá de fábula, pero me lo contaron en varias ocasiones.
» hubo una vez en un pueblo pequeño y campesino del centro de Cuba, en la Provincia de Villa Clara, una boda donde los padres de los novios hicieron un gran festín en tiempos de verdadera crisis. Los padres vendieron pertenencias, cosechas y comprometieron a la mitad del pueblo para que participara en el » gran festín». La mitad del pequeño pueblo hizo lo mismo: entregaron todo para el banquete, empeñaron lo que tenían para el ron, la cerveza, la carne de » puerco» los ajiacos de gallina, las masas fritas, la yuca, el plátano, las ricas frutas, los dulces y un largo etcétera de artículos que para la época eran de auténtico lujo.
El otro medio pueblo que no fue invitado siguió su vida diaria de sacrificio, del cultivo de las tierras, del cuidado de los animales, el sacrificio de sol a sol para llevar el sustento a la casa, algunas penalidades y mucho trabajo.
Cuentan que mientras el medio pueblo que no fue invitado estaba en las labores sacrificadas del mundo campesino, se escuchaban las risas, los sonidos, los acordes de la alegre música guajira, los sones cubanos y también presenciaron algún » escarceo» amoroso en medio de las plantaciones de caña de azúcar. El medio pueblo que no fue invitado veía con sorpresa como la fiesta se prolongaba días enteros con sus noches.
La famosa boda se prolongó por espacio de cuatro días. Cuando se acabaron las provisiones fueron a un pueblo de al lado a pedir » fiado» para más ron, más cerveza, más carne, más dulces, más de todo.
La fiesta se fue apagando, el sonido de la música se fue silenciando y los invitados fueron a paso lento y todavía con risas casa uno para sus casas, después de disfrutar lo que tenían y no tenían.
Al siguiente día, cuando volvieron a la » realidad» se dieron cuenta que no tenían nada que comer, que no tenían nada con que alimentarse, que no tenían para el sustento de los hijos y acudieron a la mitad del pueblo que no había sido invitado para pedirles que los socorrieran para poder alimentarse y alimentar a sus familias.
Los que estuvieron trabajando de sol a sol se negaron rotundamente. Empezaron a vigilar de noche sus cosechas porque empezaron a faltar cosas, empezaron a desaparecer aves de corral y otras cosechas.
De repente en el pueblo, la situación se volvió insostenible. Los que habían estado en el enorme festín no tenían nada que comer, y los que habían estado trabajando de sol a sol tenían sus cosechas a salvo y podían seguir con la vida humilde que habían llevado hasta ahora sin faltarles la comida diaria.
Fue tal el clima de crispación que se formó en el pequeño pueblo, que la autoridad competente tuvo que intervenir.
El alcalde del pequeño pueblo decretó la confiscación de todas las cosechas, animales, viandas, verduras, frutas leche y un largo etcétera de productos del campo para calmar el clima de crispación que se había formado en ese pequeño y humilde pueblo del centro de Cuba.
También ordenó que todos los que habían acudido a la » larga fiesta» tenían que trabajar » brazo a brazo» con los que no habían asistido. El que no trabajase, no tendría derecho a recibir nada de lo que diera la madre tierra.
Al principio hubo algunas resistencias, pero cuando se dieron cuenta que trabajando juntos las cosechas aumentaban, las vacas daban más leche, había más maíz, se criaban los cerdos prácticamente salvajes porque ya no habían robos, y se compartía todo, empezó una nueva vida en el pueblo y aumentó el grado de felicidad.
Algunos siempre le » echaban en cara » a los fiesteros la imprudencia que habían cometido, pero con el tiempo, se olvidó y hoy es uno de los pueblos más prósperos de toda Cuba y veinte años después, se mantiene la forma de trabajo que generó aquella » tremenda fiesta» y hoy son ejemplo de desarrollo productivo.
Yo pasé rumbo a Ciego de Ávila por el pueblo de la leyenda y caminé sus calles, me senté en los bancos de su plaza principal e incluso, pude ver fotos de lo que era el pueblo hace veinte años y de lo que era ahora.
Así me contaron la leyenda en Cuba y así se las cuento. Las interpretaciones de este relato son libres.
Feliz lunes y que tengamos una semana de lo más productiva amigos y amigas.

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