tic-tac tic-tac tic-tac

24 Febrero, 2015 at 9:39

Queridos Amigos y amigas.
Tengo un gran defecto, un irremediable defecto que es “dormir con la tele encendida a un volumen medio-bajo”, y con los alegatos que me llegan, sobre todo si son “tertulias chillonas” yo me voy entregando poco a poco a “Morfeo” hasta que el temporizador de la televisión la apaga definitivamente.
Sucedió en estos días. Yo estaba adormitado, ya casi llegando a la segunda fase de mi sueño cuando de repente escucho en otra fase de mi cuerpo que se iba unos gritos que decían “Tic-Tac” “Tic-Tac” “Tic-Tac”.
Con esos gritos desaforados que salían de un canal de televisión, los caprichos de Morfeo me llevaron a que llegase a mi conciencia que ya no era mia ”el recuerdo de unas galletas que precisamente tienen esa marca “Tic-Tac”.
Son unas galletas que en Venezuela las denominan “galletas de soda” y en cuba se consiguen (cuando las venden en la bodega con la cartilla de racionamiento) como “galleticas”. ( riquísimas con dulce de guayaba “ conchita”)
Son unas galletas muy ideales para “untar cualquier tipo de paté, salsas, mantequillas, mermeladas (si te gusta lo dulce)” pero tienen un enorme problema, por poco que presiones, las galletas “tic-Tac” se hacen trizas”.
Como no tengas paciencia llegas a desesperarte porque para hacer unos canapés con esas galletas tienes que tener más paciencia que el Santo Job y, por supuesto, mucho tiempo. Realmente las galletas “tic-Tac” llegan a ser adictivas pero tienen en su composición algunas grasas saturadas que pueden resultar peligrosas si abusas de ellas.
Es una galleta que sirve para todo. Para matar el hambre a media mañana, para comerla al mediodía con un queso semi-ahumado, para la merienda, para ponerla en la “mesita centro” viendo el partido del Barsa y mojarlas en la salsa de los mejillones enlatados…. Le puedes dar mil uso porque las galletas “Tic-Tac” lo mismo sirven para un roto que para un descocido.
Seguía soñando, adormitado, en un estado de sopor, hasta que Morfeo, de un empujón (siempre lo hace) me devolvió a la realidad. Me levanté y me fui a la cocina donde, por cierto, tengo un reloj de pared que el “tic-tac” en el silencio de la noche, parece que se oye en estéreo. Tic-tac, tic-tac, tic-tac.
Me comí unas galletas “digestive” a la una y cuarto de la mañana porque me dio hambre de escuchar desde la inconsciencia tanto Tic-tac y regresé a mi cuarto. Apague la tele porque a los periodistas les hacía mucha gracia lo del señor que decía “tic-tac, tic-tac, tic-tac y lo repetían continuamente.
Pasé de la tele a la radio porque soy un hombre de mucha radio y justo cuando la enciendo sonaba la canción de “reloj no marques las horas”….fui a la cocina y me comí otra galleta, pero esta vez por ansiedad.

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