El susto o el aviso de » San Antonio».

14 junio, 2013 at 6:40

Mi reflexión de hoy.
Queridos amigos, amigas y confidentes.
Ayer San Antonio me dio un susto enorme. Resulta que yo soy amante de las velas. Me encantan las velas, de olores, de colores. Todavía me gusta leer, incluso a la luz de una vela aunque con esta presbicia cada vez mayor ya uno no está para esos momentos románticos. Cuando se cumplen unos años nos tenemos que volver más prácticos.
Pues bien, en la víspera de San Antonio, en la mañana antes de salir para el trabajo dejé una vela encendida para darle luz a un amigo mío que se presentaba a los exámenes finales. Siempre he creído en la fuerza de la luz y para cualquier proyecto normalmente enciendo velas y las ofrezco a mis seres sobrenaturales. Les puedo asegurar que a mi me han ayudado en muchas ocasiones.
Al mediodía, en el trabajo me acordé de la vela. Me llegó a la mente de repente y empecé a recordar donde la había dejado. Siempre las dejo en un lugar seguro pero mira por donde, me llegó la vela a la mente y me produjo » cierta intranquilidad».
» Efrain, cada día estas más maniático» pensé para mis adentros, pero la matraquilla de la vela me siguió todo el día llegando a mi mente a ráfagas.
Ya en la tarde, a eso de las siete y media, cuando enfilé la curva de la carretera vieja de Candelaria, alcancé a ver una humareda negra que salía de los lados de donde yo vivo. Evidentemente en la distancia de un kilómetro no pude calcular desde donde salía el humo y ¿ a que no saben que me llegó a la mente inmediatamente? LA VELA.
Me empezó un sudor frío por todo el cuerpo porque ya pensé que la casa estaba ardiendo por los cuatro costados. Pensé que cuando llegara me conseguiría un panorama dantesco y no se pueden imaginar la distancia desde que alcancé a ver la humareda hasta que llegué lo eterna que se me hizo. Eterna.
Abrí la reja y miré a mi casa que estaba como siempre, esperándome, preciosa, llena de flores en primavera. Un gato miró el coche y ni se inmutó. Salieron de los aguacateros unos gorriones que en esta época abundan y yo seguí avanzando hasta darme cuenta que el humo que yo divisé era de mi vecino que, aprovechando la víspera de San Antonio, prendió fuego a todos los rastrojos e improvisó una hoguera en su honor. En honor a San Antonio.
En Candelaria y en muchos pueblos de Tenerife hacen hogueras en las vísperas de San Antonio, San Juan y San Pedro. En mi pueblo, precisamente San Antonio es el patrón de Malpaís y yo vivo al lado, por lo que las hogueras proliferan en su víspera.
Abrí la puerta de mi casa y la vela seguía encendida y ya casi consumida en su porta-velas y donde yo la había dejado. Justo en un espacio seguro y amplio donde no pasaría nada.
Pero el susto que me dio San Antonio ( o el aviso) no me lo quita nadie. La vela se consumió como a las once de la noche y yo estoy esperando a que mi amigo me de la buena noticia de que aprobó las dos asignaturas a las que se presentaba.
Como llegue a suspender una sola después del susto que pasé………lo mato.
Feliz día amigos y amigas.

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