El día que casi me convierten al ” Hare Krishna”. Feliz domingo.

9 junio, 2013 at 8:41

Queridos amigos, amigas y confidentes:
Corría el año 1980 ( yo tenía 19 años) y trabajaba en los restaurantes del Aeropuerto de Maiquetia en Venezuela. Yo creo que estuve en casi todos los restaurantes de cajero o de encargado porque la concesión de los mismos las tenía un tío mío y todos los familiares que emigramos en esa época recalamos en los restaurantes del aeropuerto principal que sirve a la ciudad de Caracas y en diferentes puestos.
Todos los días, hablaba mucho con una española, creo que era de Albacete, que se había convertido en ” Hare Krishna”. Ella vendía inciensos en los restaurantes del Aeropuerto, y aunque estaba prohibido, como trabó amistad conmigo yo me hacia la vista gorda.
Un día me dice que tenía un mensaje para mi porque ella había soñado que yo era ” un elegido”. Me empezó a hablar de la reencarnación, me pintó un mundo absolutamente feliz, me traía dulces que hacían ellos mismos en su ” comunidad” y me decía que esos dulces estaban benditos y que el simple hecho de comerlos ya estaba totalmente purificado. Me sonreía, pretendía que yo me convenciera totalmente de que había otro mundo en el mundo y que el mundo que yo estaba viviendo era irreal, horroroso, intranquilo y que seguramente en la próxima vida ” lo podría pagar”.
Un día vino al aeropuerto con ” el jefe de la comunidad” ( después me enteré que era su marido) para que él personalmente me dijese que yo ” era un elegido”. Ella se dedicaba a vender inciensos en todo el aeropuerto como dije antes mientras él con voz pausada, melancólica, con ojos penetrantes, con movimientos suaves y delicados quiso terminar de convencerme y dar el remate final para mi nueva y fervorosa vida espiritual.
Pues, queridos amigos y amigas, miren por donde, empecé a creerme que era un elegido. Empece a sentir que realmente tenía que hacer un cambio en mi vida y una tarde le dije que ” si” que estaba dispuesto a emprender ” esa nueva vida”. Me advirtió que no se lo dijera a nadie y que dentro de unos días me vendrían a buscar para ” trasladarme”. Que intentara ver con lo que podía colaborar para ” la comunidad”. Con objetos personales o con dinero.
El traslado mío sería para una finca que tenían en el estado Mérida en Venezuela llamada ” la zulita” y ahí, aislado, entregado por completo a Krishna y recitando todos los días 1720 veces el mantra podía rozar la eternidad, la gloria eterna y la ecuanimidad.
Me dijo que comeríamos lo que cosechábamos, que habían vacas para el sustento, que nos levantábamos muy temprano ( a eso de las cuatro y media de la madrugada) para los trabajos domésticos en la finca porque eso glorificaba y que nadie podría saber donde estaba al menos por unos meses.
Pues cuando se estaba acercando la fecha de mi huida para el Estado Mérida, se lo conté a un gran amigo mío que ya falleció. Juan Briceño. Juan era totalmente lo contrario a la filosofía de Hare Krishna. Era tan contrario a la filosofía oriental que a él lo apodaban ” Juan Pachanga” porque donde estuviese una fiesta, una cerveza bien fría o un boncho, ahí estaba Juan Pachanga. Él trabajaba de camarero en los restaurantes y un poco ” me protegía”.
Cuando se lo conté sencillamente me dijo. ” tu no hagas nada que esto lo arreglo yo, tu tranquilo”. En el fondo se lo conté porque me vi en un callejón sin salida y sabía que él le buscaría una solución a semejante entuerto.
Pues dicho y hecho, al día siguiente, Juan vio aparecer a la cándída y filosófica amiga de Albacete convertida en Krishna y le ” armó” tan tremendo escándalo en pleno restaurante que a la pobre mujer se le cayeron los inciensos del susto que se llevó. Juan llamó a la policía para decir que esta señora de la secta estaba buscando adeptos en el aeropuerto.
Yo me disgusté aunque reconozco que esperé a que me vinieran a buscar pero más nunca volvieron. Juan y otros compañeros me hicieron entender que lo que querían era ficharme porque yo tenía ” buen pico” para convencer y que sería una máquina vendiendo inciensos, además de que entregarles todo lo que tenía.

Lo comento porque precisamente ayer, escuché por la radio una noticia de los Hare Krishna” y tuve que parar el coche en la carretera vieja porque me dio a mí solo un ataque de risa, imaginándome con los ropajes, ordeñando vacas en la zulita y recitando 1720 veces el mantra completo vestido con un batín blanco, el pelo totalmente rapado y una coleta tipo trenza detrás.
Y la verdad, es que a veces, cuando estás con algunos problemas y te describen un paraíso es muy probable que sientas la tentación de huir, de escapar y de caminar hacia ese ” supuesto paraíso”. Pero siempre tenemos que afrontar la realidad de manera objetiva y optimista.
También es cierto que yo tenía profundas convicciones religiosas porque hacia pocos años había salido de un seminario y, desde luego, había cosas que no me cuadraban.
Hoy me pregunté que será de la vida de aquella chica de Albacete que el destino la había llevado a Venezuela convertida en vendedora de inciensos o de Hare Krishna.
Pensé en mi amigo Juan Pachanga, tan alegre, tan dicharachero, tan especial que ya no está con nosotros. Juan después estuvo años llamándome ” Hare Krisna” para hacerme enfadar. Juan Pachanga tenía la virtud de hacer felices a todos los que estuvieran alrededor de él porque siempre tenía un chiste, una risa, una sonrisa y un estado optimista. Un día, quizá hable de él.
Y me acordé del escándalo tan grande( es que no se lo imaginan) que Juan le ” montó” a la Krishna de Albacete” y desde luego………. Me río mucho.
En casa de mis padres en Caracas, todavía debe estar en alguna gaveta, un enorme collar de cuentas tipo ” Rosario” de madera de sándalo que la Krisna albaceteña me regaló para que fuera practicando el Mantra que tenía que recitar mil setecientas veinte veces diarias.
Feliz domingo amigos y amigas.

20130609-094036.jpg