“ De cuando me sentí en otra dimensión”

25 agosto, 2019 at 8:44

 

Fue hace ya unos cuantos veranos, quizá unos veinte cuando sucedió. Les contaré todo tal cual ocurrió y tengo como testigos a varias amigas como Eva Tabah o Flora Marrero que podrán dar fe y que estuvieron en este mítico viaje.

En el mes de abril me llegó un mensaje diciendo que, si me apetecía viajar en agosto a “una parte de la ruta de la seda” y muy especialmente a Uzbekistán con destino final, Estambul porque allí terminaba la ruta. Yo, inmediatamente di un “sí rotundo” porque incluso era el primer trayecto que se organizaba a ese destino. Y llegó el momento de iniciar el viaje organizado por un famoso turoperador que nos llevaría a la capital de este enigmático país, Taskent. La entrada al país fue una experiencia religiosa, más bien “de purgatorio”.

Al siguiente día tomaríamos un vuelo que nos llevaría a una ciudad del interior (creo que se denominaba Jiva) y, para nuestra sorpresa, ya casi el avión en pista, bajan a dos personas de nuestro grupo y que venían desde Granada para subir a dos señores sudorosos y con corbata que después nos pudimos enterar que eran diputados. Cuando los granadinos se unieron a nuestro grupo nuevamente sentimos una inmensa alegría. Si ustedes han hecho algún viaje organizado saben que inmediatamente se forman subgrupos. Este fenómeno podría ser muy bien un tema para una tesis de fin de carrera de sociología. Ya los andaluces pertenecieron a nuestro subgrupo por siempre. Yo creo que fue la resiliencia ante la adversidad lo que nos unió.

Este viaje daría para un libro entero, pero hoy les contaré cuando realmente me sentí en otra dimensión y fue precisamente en este país, Uzbekistán, en la enigmática ciudad de Bujará para ser más exactos.

 

Se trata de una ciudad que tiene un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. Con mezquitas, minaretes, mausoleos, madrazas, murallas, cúpulas y una arquitectura que la hace única. La cerámica en tonos azules, al igual que en Samarcanda, te transportan al mismo cielo. Cuando el sol refleja en estos maravillosos azulejos de las mezquitas, el azul llega a encandilarte.

Sucedió la primera noche de nuestra estadía en Bujará. Decidimos salir de la muralla y dar un paseo por las casas de adobe y adoquines que estaban más allá de la ciudad amurallada y caminar por sus intrincadas calles donde la gente dormía fuera de las casas por el enorme calor de la época veraniega.

Serían las diez de la noche cuando lo vimos. Era una gran plaza con un minarete de una mezquita denominado “Minarete Kalyan” realizado con miles de ladrillos arabescos de mucha filigrana. Nos acercamos a la entrada del minarete con el ánimo de curiosear.

Un señor no tan mayor, vestido de riguroso blanco, nos invitó a subir a lo más alto de esta torre islámica. En el grupo hubo división de opiniones, algunos de nosotros subimos y otros se fueron al hotel. Los granadinos se unieron a nuestro grupo. Las escaleras estaban a punto de derruirse, pero, con mucho cuidado y guiados por el imán, llegamos hasta lo alto del minarete donde nos sentamos hombro con hombro de lo pequeño que era el espacio para escuchar las explicaciones e historias mágicas.

El cuidador del mirador de Kalyan hablaba español porque vivió un tiempo en Cuba cuando Uzbekistán perteneció a la Unión Soviética. De ojos más azules que los mosaicos, Timur (así se llamaba el imán) nos empezó a contar historias de la ruta de la seda. Historias de hombres guerreros uzbekos, de su pueblo, de su religión, de los olores, de las frutas que se cultivaban en los campos, de perfumes y almizcles, de las bodas, de las leyendas urbanas que se han contado sobre la religión musulmana……….. nos habló de todo, o de “casi todo”.

Cuando alguien miró el reloj eran ya las cuatro y media de la madrugada. Timur nos indicó que podíamos seguir, pero decidimos bajar hasta la plaza de este mágico minarete. El prodigioso Imán nos pidió que tomásemos con él su té, el primer té de la mañana, el té que también se trasladaba por la misma ruta de la seda. Por supuesto aceptamos.

Nos preparó para todos esa infusión tan especial a la antigua usanza uzbeka y repartió dulces que tenían sabores también de esta ruta milenaria ( esencia de rosas, pistacho e higos con miel de la flor del granado) . Seguimos hablando…. Nos siguió contando historias fantásticas que hacían que nuestra imaginación nos llevase a lugares inimaginables.

Cuando volvimos a mirar el reloj, ya eran las seis y media de la mañana y empezaban a llegar las personas para rezar en la mezquita o dejar a los niños en la madraza a estudiar el sagrado Corán.

Timur nos pidió que no nos fuésemos, que faltaban historias. Nosotros le prometimos que volveríamos en la noche. Sentenció que solamente volvería a ver a uno de nosotros. Solo yo volví.

El viaje continuó y seguimos nuestra particular “ruta de la seda” visitando Jiva, Samarcanda, Termez, …. Cruzamos desiertos y Timur siempre siguió en nuestro recuerdo. Uno de los amigos de Granada Licenciado en Bellas Artes, me indicó a mi solo, que estaba totalmente seguro que nos había abducido. Yo le creí y sonreí.

A los días llegamos a la ciudad de Estambul. Ya eso sería otra larga historia porque ahí, cambió mi vida.

Feliz Domingo amigos y amigas.

 

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“Este verano se usarán las panzas”

18 agosto, 2019 at 8:38

En este verano se usarán ” las panzas”

Fue una auténtica revolución, un baño de agua fría, un estado de “shock” que muchos no pudieron superar al leer la portada y el reportaje de seis páginas en el interior de una de las revistas más prestigiosas de moda y tendencia que se edita con el mismo nombre en muchos países del mundo.

La revista en cuestión tardó apenas unas horas en agotarse de todos los quioscos del planeta y se bloqueó la edición digital. De esa revista se sacaron ocho nuevas ediciones corregidas y aumentadas para que la feliz noticia para unos, y cruel para otras, pudiese ser difundida.

El titular no se prestaba a engaños ”este verano triunfarán las panzas”. El reportaje estaba acompañado de una sesión de fotos artísticas realizadas por Patrick Demarchelier (recomiendo que lo sigan en las redes) de un caballero entrado en años ( 45/50) con una panza que le caía encima de una bermuda de una conocida marca deportiva que usaban los perfectos cuerpos, sobre todo los que practicaban el surf y que ahora ya no les pertenecía y aborrecían.

Donde primero se ”armó ” el escándalo fue en las playas del Caribe y de Brasil. En estas paradisíacas ciudades, normalmente todos los jóvenes se machacan durante el año para cuando llega la estación veraniega puedan lucir los abdominales perfectos que, mira por donde, ya no se usaban según la revista. Aunque en esta latitud luzca el sol todo el año, la llegada de los turistas con sus delicadas “panzas” se produce entre los meses de julio a septiembre ( un poco antes de la emigración de las cigüeñas) y los lugareños marcan la diferencia con sus bronceados color oro y los cuidados cuerpos que parecen sacados de una escultura de Michelangelo Buenarroti ( Miguel Ángel ).

Los gimnasios tuvieron que cambiar la rutina en menos de dos meses y los nutricionistas y preparadores personales “ hicieron el agosto” (nunca mejor dicho) mandando y recomendando dietas de más de 3000 calorías donde era absolutamente obligada la ingesta de hidratos, bollería industrial, chocolates, helados con sirope, comida rápida, pizzas, refrescos azucarados y cuanto más hidratos de carbono engullían más perfecta era la dieta. Las maquinas andadoras y las elípticas pasaron a un segundo plano o se vendían en” milanuncios punto com.”

Evidentemente, mis amigos y amigas de la década de los sesenta y setenta del siglo pasado con prominentes o incipientes barriguitas me llamaron inmediatamente y me mandaron la noticia por washap con la foto de la portada que estaba colocada en el quiosco de periódicos que queda en la plaza militar. Lo peor que le puedes decir a alguien de mi década que se machaca en el gimnasio es que tiene barriguita. (Tú hazlo y mándame un privado con la reacción). Es infalible.

Los concesionarios de las hamacas en las playas o piscinas se pusieron “manos a la obra” para reforzar las patas ya que, calculando, sabían que muchas de las tumbonas sólo soportaban un peso máximo de 90 kilos. Lo mismo pasó con las camas balinesas. Evidentemente con el cambio de tendencia de los gurús de la moda, necesitarían un material mucho más reforzado.

Era una auténtica revolución y en la playa de Las Teresitas o en la Playa de las Vistas o en otras playas de Tenerife se podía observar a todos aquellos musculosos o cuerpos BIOCENTURY como, muy tímidamente, tomaban el sol detrás de una palmera o en la cuarta línea de la playa, más bien ocultándose.

Una amiga mía que vive en Punta Prieta me contó el otro día que nos encontramos en el salón de manicura que tienen unos chinos muy graciosos en el Centro Comercial de Candelaria, que desde su azotea, cuando iba a tender la ropa veía a su vecino que tenía un cuerpo absolutamente perfecto como ahora se tapaba con una colcha de las que venden en el rastro para ir a la playa ( no lo entenderé nunca) para no dejarse ver y que en medio del solajero, engullía una pizza cuatro quesos para intentar que desaparecieran cuanto antes esa abominable tableta de chocolate donde tendría que haber una frondosa barriga Mi amiga me dice que lo miraba, más que con deseo, con compasión. Ella contaba que la moto del repartidor de una pizzería de Güímar se había hecho ya famoso en Punta Prieta y La Caleta.

Según las posteriores investigaciones cuando los nutricionistas y médicos de familia elevaron la más enérgica protesta, se pudo averiguar que todo esto sucedió porque una famosa marca de ropa conocida mundialmente y que usan mayoritariamente los que se cuidan en los gimnasios del mundo , se equivocó en el tallaje y las fábricas turcas ejecutaron la orden tal cual la enviaron. En vez de fabricar hasta la talla 50, confeccionaron desde la 58 hasta la 66 y ya habían terminado una producción de millones de prendas y los imitadores las habían copiado exactamente también . Esta famosa marca convenció a otras, y así sucesivamente, para que no hubiese un auténtico crack en las bolsas y economías más importantes del mundo. Un conocido presentador de televisión con más de diez millones de seguidores ( no comprados ) en instagram anunció la nueva moda. Además de un famoso boxeador, campeón del mundo en la categoría de peso pesado.

Los escaparates se llenaron de fotos de modelos entradas en kilos (después se llamarían curvis) y una cadena de comida rápida desplegó una enorme pancarta que cubría toda la fachada con dos modelos masculinos de más de cien kilos y se podía leer un Slogan que decía “ tu momento ha llegado”.

Cuando me desperté de esa siesta veraniega sonreí porque el sueño fue muy surrealista y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Se imaginan ? Hay que cuidarse. Así que mi amiga la de Punta Prieta y yo iremos en lo que queda de verano a la playa con camisetas de rayas verticales que, visualmente son perfectas. Cuando pasaba a mi habitación me miré en el espejo y pensé: ojalá el sueño se hiciese realidad.

Feliz domingo amigos y amigas.

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