Ni un paso atrás

16 Enero, 2014 at 14:50

“NI UN SOLO PASO ATRÁS”
Tras leer los miles de comentarios que salían en prensa y redes sociales, y escuchar las manifestaciones del cura de Burgo Ranero (León), Jesús Calvo, el denominado “cura falangista”, realizadas en un pseudo canal digital dirigido por un homófobo, que tanta polvareda han levantado, mi primera reacción fue de total desconcierto ante el profundo odio que “vomitaban” por sus bocas y la falta de humanidad de dos individuos contra el sufrimiento de una persona que había declarado en público padecer una grave enfermedad, el concejal socialista por Madrid Pedro Zerolo. Pero sobre todo y especialmente las provenientes de alguien a quien por su cargo eclesiástico se le atribuye “caridad cristiana”.
Me negaba a creer que la iglesia, representada por este personaje, considerara que el cáncer que padece este político “es el justo castigo de la providencia” por su condición de gay y que “la pena capital es doctrina cristiana” con la que habría de eliminar a la que el considera “basura social”. Unas declaraciones improcedentes en un clérigo a las que tan sólo el obispo de León ha dado un “leve tirón de orejas” mientras la Conferencia episcopal hace “mutis”. Una iglesia que nunca debe ser cómplice de estas actitudes, porque si existe la mínima permisibilidad, es que las apoya.
No podía comprender como después de años y años de lucha por el derecho de las personas a elegir su orientación sexual, que se encuentra reconocido en nuestra Constitución. Después de tan ardua y cruel batalla que a lo largo de décadas de injusticias dejó en el camino a tanta gente masacrada, vilipendiada y criminalizada por un estado dictatorial con el apoyo implícito de la Iglesia. Después de una “cruzada” que hemos ganado con el apoyo de todos y todas, no sólo los de orientación sexual “distinta”, y que ha convertido a la sociedad española en un ejemplo a seguir en otros países del mundo por el desarrollo y aprobación de leyes y medidas a favor la libertad en la orientación sexual y en la equiparación con las parejas heterosexuales. ¡Cómo!, después de todo lo que se ha conseguido adelantar en esta sociedad, podían seguir existiendo estos personajes trasnochados y ruines, capaces de desear la muerte a alguien por el mero hecho de ser gay.
Siempre he sentido un profundo respeto por la Iglesia, pues no en vano me eduqué en un Seminario, pero no dejo de reconocer que la Iglesia española sigue estando obsoleta, que un importante sector de ella vive aún agarrado a épocas pasadas, que “no comulga” con la sociedad actual, como demuestran una y otra vez las manifestaciones de la Conferencia Episcopal que olvida constantemente que vive en una España laica y que su finalidad no es la política activa, mostrando en cada uno de sus pasos una actitud que la está alejando cada vez más del pueblo. Que está fuera de juego, pero no sólo con la sociedad española sino también con la propia Iglesia de Roma, que con el Papa Francisco al frente está poniendo las bases a un cambio de talante hacia la libertad de orientación sexual de las personas y a la no intromisión de la Iglesia en cuestiones de índole político.
Pero mientras tanto y contra corriente, la curia en España se vuelve más reaccionaria, más fanática, más permisible con personajes como este “cura falangista” al que sigue manteniendo en sus labores pastorales, y que seguirá “adoctrinando” a los feligreses en contra de los homosexuales, a favor de la pena capital hacia la “gentuza y basura social” que según el está haciendo daño a tantos inocentes, y participando de forma activa en medios de comunicación de su mismo parecer, sin que la curia le ponga definitivamente freno.
Lo que defiende Jesús Calvo, y ese sector trasnochado de la Iglesia española, junto a esos grupúsculos que añoran “oscuros tiempos” no tiene nada que ver con valores cristianos, morales, éticos, cívicos, constitucionales ni democráticos, sino todo lo contrario. Y así lo demuestran los cientos de miles de comentarios y opiniones que han salido a la palestra en medios de comunicación y en redes sociales en contra de las declaraciones homófobas de José Calvo. Opiniones y comentarios con los que “comulgo” y que deberían abrir las mentes de todos aquellos que se atribuyen “una autoridad moral” de la que carecen para dirigir la vida de los demás.
Por ello doy un paso al frente de tolerancia cero con este tipo de actitudes fanáticas, vengan de donde vengan. “Ni un solo paso atrás” en contra de los derechos adquiridos y que la Constitución y las leyes reconocen a todo ciudadano, tenga la orientación sexual que tenga, porque son irrenunciables.

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