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De marujo con » María José Cámara». Y amigos incordiando

8 enero, 2013 at 7:47

Mi reflexión de hoy. Queridos amigos/as. Como les dije, ayer me tocó de » marujo» ordenando la casa, limpiando, barriendo, limpiando cristales( es horrible limpiar los cristales) y un largo etcétera de lo que puedes hacer cuando te metes de » freganchin».
Justo cuando empezaba, me llaman » dos amigos» a ver lo que estaba haciendo. Al decirle que estaba limpiando pensé que me dirían » Ahhhh bueno, que te sea leve» pero mira por donde, se ofrecen voluntariamente a venir a ayudarme.
Llegaron y se devoraron lo que quedaba del roscón de reyes con café con leche. Yo les dije que estaban en su casa mientras yo terminaba de limpiar un baño y justo cuando estaba terminando, uno de ellos me dice » Efra me permites pasar al baño?» Le dije, ayyy utiliza el otro porque estoy terminando. ( botes por el suelo, escobillón, productos, agua en el piso) y me dice, es que en el otro baño no hay cobertura. El otro amigo estaba en el sillón con el iPad afanado.
Le digo, cobertura.? Pero si son las nueve y media de la mañana. Y me contesta: » es que tengo una amiguita madrugadora» yo seguí limpiando y pensé que, como se puede ligar a las nueve y media de la mañana.
El otro, el del sillón, me dice, Efra, porque no pones otra musiquita.? Por supuesto que no cedí. Le dije, ahhhh no, te comes el CD de María José Cámara de principio a fin. Faltaría más que fuera yo a quitar el maravilloso disco de mi amiga para poner un cantante de fuera. Eso nunca. Mi amigo me miró y se sonrió y me dice, ahhhh claro. Que bien canta¡!! Quiso arreglarlo pero ya yo estaba » de los nervios»
Les digo, chicos pero ustedes vinieron a ayudarme.? Pues nada, mientras yo término los cuartos y los baños ustedes por favor se encargan de la cocina. La respuesta que obtuve fue un » vale Efra»
Seguí yo en la parte de adentro, disfrutando de mi amiga María José Camara que en aquel entonces interpretaba de manera magistral » que sabe nadie» y yo tarareando sus canciones en medio del olor a pino desinfectante, lejía y ambientador.
Ya, al cuarto de hora, cuando salí, pensando que la cocina estaría como los chorros del oro, me los consigo » espatarrados» cada uno en un extremo del sillón, uno con el iPhone y el otro con el iPad, muertos de risa, viendo vídeos graciosos de esos que suelen mandar por estas fechas.
Yo les dije: coño¡!! Menos mal que venían a ayudarme. Venga, levántense de ahí que tengo que limpiar y ordenar esta parte del salón. Ellos se levantaron remolones, no despegaron la vista de los aparatos electrónicos y se sentaron en la cocina. Pero de tocar una bayeta, un estropajo, una esponja…..nada de nada.
Al final les dije, venga chicos yo lavo y ustedes secan, pero tengan cuidado no hagan mucho esfuerzo por sí acaso les sale una » hernia inguinal » se rieron y se levantaron para ayudarme…..a secar los platos. Y uno me dice » Efra y donde coloco los platos?» Yo le contesté: elige tu, en el garaje, en la caseta del perro, debajo de una cama» ¿pero donde vas a colocar los platos.? Me miró con cara divertida y empezó a colocar los platos en su lugar que él descubrió por pura lógica.
Al final lo importante es la compañía, la cercanía, el que realmente estén. La amistad, la cordialidad y el cariño no tienen precio. Yo, conociéndolos, sabía que no tocarían la fregona.
Eso si, a uno que se le ocurrió cambiar el disco de mi gran María José Cámara, se llevó un grito que se oyó hasta en la basílica de Candelaria. Jejejejejejej. Un abrazo a todos/as.

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Hugo Chávez.

6 enero, 2013 at 10:02

Mi reflexión de hoy. Ayer me llamó un amigo mío para decirme si había leído la » carta de despedida» que la ex-esposa de Hugo Chávez había escrito y publicado en el diario de mayor tirada en Venezuela. Le dije que no y me la mandó inmediatamente a mi teléfono para que la leyera.
Mis consideraciones y conclusiones a semejante cúmulo de despropósitos escritos es que esta carta jamás la escribiría Marisabel ( ex-de Chávez) porque descarto que una persona pueda encerrar tanto odio dentro de sí. Yo creo que si una persona encerrase tal cantidad de odio, ya hubiese explotado por los aires o se hubiese volatilizado. La carta no tiene desperdicio. Es lo más horriblemente épico que he leído en mucho tiempo, con dosis de macabra fantasía.
Después, he leído con perplejidad en las redes sociales, como, sin cortarse un pelo, hay gente que » desea la muerte» así, sencillamente. Es terrible porque el odio o la venganza jamás nos dejará avanzar y además, queridos amigos/as, la vida es muy corta para estar odiando y deseando de esa manera.
A mi en lo personal, desde luego hay maneras de hacer política que no podré estar de acuerdo, que podemos ser adversarios políticos, que no comulgaré con algunas ideas, con otras podré estar más cerca, pero de ahí, a desear la muerte hay un largo y peligroso camino que no alimentará en nada en lo personal.
Un día hablaré como conocí a Hugo Chávez y las relaciones correctas y fluidas ( no nos olvidemos que en Venezuela viven cientos de miles de Canarios y descendientes) que se mantuvieron al menos entre 1999/2007. Lo importante era establecer lazos con los canarios que viven en la octava isla que, en definitiva, no eran diferentes al resto de la sociedad Venezolana. Como todo en la vida, unos a favor y otros en contra.
Pero ahora, hoy, que en este día todos son buenos deseos, permítanme que le desee a Hugo Chávez una pronta recuperación( sólo el ser supremo sabe cuando tenemos que abandonar esta vida y sólo el puede juzgarnos espiritualmente) que le desee a Venezuela, ese país que tanto nos ha dado, que tenga progreso, paz social, riqueza, entendimiento y sobre todo, sosiego.
Y a nosotros, desearnos que cada día seamos más coherentes, que avancemos en la espiritualidad y que se nos borren de nuestra cabeza los malos pensamientos y los malos deseos.
Felices reyes.

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Cambios.

5 enero, 2013 at 8:56

Mi reflexión de hoy. Tenemos siempre miedo a los cambios, pero hay algunos que a veces debemos hacerlos porque la vida está en continuos cambios. Todo está sucediendo a una velocidad de vértigo y la adaptación es necesaria.
Es lógico que nos acostumbramos a nuestro espacio, nuestra rutina, que a veces desarrollamos de manera autómata, pero los cambios debemos introducirlos en nuestras vidas. P. Ejem. Ayer le oí decir a una amiga mía mayor, que ella lo de los washap de sus hijos no lo sabía, pero que le gustaría aprender. Uno de sus hijos le pidió a los reyes un teléfono para su madre donde pudiera mandar washaps y, por supuesto, con la obligación de tener la paciencia de enseñarle.
Incluso, somos tan reacios a los cambios, que, si nos ponemos a analizar, casi siempre nos movemos en el mismo círculo de amistades, de personas cercanas, eso es normal porque forma parte de nuestro estado vital, pero creo que siempre es bueno conocer a más gente, abrir nuestro abanico porque quizá, la oportunidad que esperamos esté fuera de nuestro circulo.
En Venezuela decían que todos los años debíamos » cambiar» la posición de algunos muebles de nuestra casa, y creo que tiene un componente aparte de sortilegio, también mágico ya que te preparas para posibles cambios.
O el amigo mío que me cuenta que su padre, jubilado, hace todos los días la misma rutina y que » el sillón adquirió su forma». En definitiva, mi amigo, lo que quiere para su padre es cambios en su actitud para mejorar su calidad de vida.
Los cambios están en nuestras vidas siempre. Así que no tenemos porque temerles. Tenemos que pensar que siempre traen un componente positivo que tenemos que saber llevarlos a nuestro estado vital.
Todos los viernes, en el consejo de ministros de Madrid, o en el consejo de Gobierno aquí en Canarias cambian normativas, publican decretos nuevos, cambian leyes en los parlamentos, en definitiva siguen siendo cambios.
Cambiar no es malo, queridos amigos y amigas, siempre y cuando estos cambios nos traigan cosas positivas para nuestra calidad de vida, para nuestros proyectos y para nuestra felicidad.
La palabra » cambio» la tenemos siempre en la mente y muchas veces no la aplicamos. Y si no, fíjense ahora que cuando estamos se compras para regalar preguntamos: mira, perdona, me pones un ticket regalo por sí tiene que cambiarlo? Y la dependienta te responde: » para cambios solo tiene una semana, y sólo se aceptan «cambios» no se devuelve el dinero.
Pues eso, analicemos si tenemos que hacer algún cambio en nuestras vidas antes de fin de mes porque la época de cambios es muy corta.
Un abrazo a todos/as.

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Regalos inauditos de reyes

4 enero, 2013 at 9:04

Mi reflexión de hoy. Queridos amigos y amigas, hoy quiero compartir con todos ustedes » algunos regalos que me han traído los reyes magos», sin duda, todos los regalos me han hecho muchísima ilusión pero hay algunos que me han sorprendido.
Recuerdo cuando niño los reyes me trajeron un chubasquero, y al siguiente día quise llevarlo a la escuela pero como no llovía, mi madre no me lo dejó llevar. Fue tanto lo que desee que lloviera que al siguiente día cayó tal fuerte aguacero que duró tres días, corrieron los barrancos y yo caminaba por la calle principal de Vallehermoso con el chubasquero, de la plaza a la iglesia y de la iglesia a la plaza.
También me trajeron una vez una guitarra que mi hermana Ani, en un ataque de ira porque no se la prestaba me la estampó en la cabeza y se jodió la guitarra. Esos regalos me los mandaba mi madrina Conchita Pino que vivía en los Lavaderos. Una vez me mandó una cadenita de oro.
Otra vez, ya en Venezuela, me dejaron unos zapatos del 44, yo calzo el 41. Eso fue en casa de un tío mío, y mi tía me preguntaba, ¿ te sirven los zapatos.? Y yo contesté, me quedan perfectos. Recuerdo que la última vez que fui a Venezuela, hace dos años, todavía estaban en su caja quince años después. Pero quince años después sigo calzando el 41.
Una vez, en casa de mi sobrino me dejaron » un telescopio» para que mirara las estrellas. O no lo supe utilizar, o cada vez que me empecinaba en usar el aparato ese, siempre estaba nublado. El otro día buscando una maleta me tropecé con el telescopio, lo miré y sonreí.
Una caña de pescar. Eso me lo regaló un amigo mío que le gustaba la pesca y muy Animado me fui a la dársena a » pescar» con él. Fue tanto, pero tanto el frío que pasé que más nunca se me ocurrió ir a pescar. Además, para mi era una tortura. Imagínense ustedes, yo que soy hiperactivo estar horas y horas con aquel palo apuntando a la mar y sin que picara nada. Jejejejejejej.
Otra vez, una persona me regaló un bolígrafo de una joyería carísima de Santa Cruz, pero cuando fui a probar el bolígrafo no escribía. Me fui a la joyería y me dijo la dependienta con cara sorprendida: ! Perdone caballero pero esto no fue comprado aquí¡¡ todavía me pregunto como esa persona consiguió las etiquetas de esa joyería cara. Cuando lo vio una amiga mía me dijo: !!! pero si este bolígrafo te lo dan por asistir a una charla a ver si te venden una enciclopedia.¡¡.
Otra vez me regalaron lienzos y pinceles y me dio por pintar y regalar cuadros. Torturaba a algunos/as amigas mías regalándole los cuadros y sugiriéndoles donde deberían ponerlos. Evidentemente nunca colocaron estas » obras de arte» en sus humildes moradas. Jajajaja.
Y hace unos años, no compré calzoncillos con la esperanza de que, como todos los años, me surtieran. Pues mira por donde, ese año no llegaron calzoncillos a mi casa. Claro, ya era de gustos más refinados: calvin, dolce, armani.
Medidores de tensión, una vez una caja de herramientas, calderos, y un largo etcétera maravilloso de regalos que todos han tenido un componente fantástico.
Yo también he regalado cosas inauditas. Se los puedo asegurar.
Pero lo importante es el momento en el que se están acordando de ti, en el que piensan en ti, y en el que tu piensas en ellos. Ese es el mágico momento.
Felices reyes.

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