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“ La vida nos debe una primavera”.

11 junio, 2020 at 17:59

La vida nos debe una primavera y nos la tiene que pagar. A las 00:00 horas del domingo 15 de marzo, casi empezando la primavera, la vida nos enclaustró y nos atemorizó con un virus que venía de Oriente ( siempre pensé que de oriente venía todo lo bueno traído por los Reyes Magos) y que podía ser letal.

De repente nos vimos mirando a través de las ventanas las calles vacías, sonidos nuevos pero que siempre estaban y que no los apreciábamos, sufrimos viendo a compatriotas nuestros y del resto del planeta que fallecían contándose por miles. Vimos como ángeles con batas de médicos luchaban en el campo de batalla de las urgencias haciendo malabarismos para no caer, vimos ilusiones que se esfumaban, tristezas que no cesaban, vimos a servidores públicos y servidores en general arriesgando su vida para proteger la nuestra y vimos situaciones que nos desbordaban.Ya la primavera estaba en su esplendor.

Hoy, que apenas faltan unos días para que llegue el verano, y después de meditarlo mucho, pienso que “ La vida nos debe una primavera”.

Yo deseo que se nos devuelva en forma de ilusión, en forma de sonrisas que no terminen, en que impere más justicia social, más libertad, más igualdad y más fraternidad ( frase que nació como lema en la Revolución francesa) pero que hoy está de total actualidad. Que terminen los odios viscerales, los discursos sin sentido, las posiciones radicales, el daño gratuito y la soberbia “envasada al vacío”

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Que nos devuelvan la primavera que nos deben viendo con nuestros ojos el fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar en igualdad de condiciones, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, trabajo decente y crecimiento económico, más industria, innovación e infraestructura, eliminación de las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsable, acción por el clima, vida submarina sin contaminación, vida de ecosistemas terrestres, paz y justicia en nuestras instituciones cada vez más solidas y mucho diálogo para lograr estos objetivos en todo el planeta.

Los objetivos anteriormente mencionados (Objetivos de Desarrollo Sostenible) los adoptaron todos los líderes mundiales el 25 de septiembre de 2015 con la finalidad de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos.

Si se van cumpliendo, es cuando la vida nos estará devolviendo la primavera que nos debe y que nos encerró para que pudiésemos meditar todo lo que nos falta y lo que nos sobra para ser felices. Pero depende de nosotros que se nos devuelva la primavera perdida.

Si eso es así, si somos más humanos en el más amplio sentido de la palabra, entonces la vida nos está devolviendo la primavera que nos debe. Ayudemos a la vida a que nos entregue la primavera que nos falta en nuestro calendario. Recuperémosla y vivamos. Pronto estará aquí el verano. El tiempo no se detiene.

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#ahoramasquenunca #comerciocercano

16 mayo, 2020 at 7:57

Si tienes un comercio cercano o Pequeña o Mediana Empresa. Puedes sumarte a la iniciativa que estoy realizando denominada #ahoramasquenunca #comerciocercano. Es muy sencillo. Me puedes contactar por cualquier red social e inmediatamente entramos en contacto.

Es una iniciativa privada para crear comunidad y potenciar el Desarrollo Comunitario con el comercio de cercanía.

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Facebook y Linkedln Efrain Medina Hernandez

pinterest y Foursquare próximamente.

Esta iniciativa es totalmente gratuita.

Mis redes sociales las ofrezco al servicio de la comunidad de comercios de cercanía.

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Los olores de la Navidad

20 diciembre, 2019 at 21:23

LOS OLORES DE LA NAVIDAD.

Los olores llegaban de todas partes. Desde la zona del Palmar en Vallehermoso surgían olores a galletas, rosquetes, tortas de Vilana. Ese olor se podía sentir a muchos metros a la redonda y ya sabíamos que María la panadera estaba horneando. Los dulces gomeros nada tienen que ver con las galletas inglesas o danesas de mantequilla, no hay punto de comparación. Los sabores de estos dulces son sencillamente únicos con recetas únicas. Yo, de niño, rebuscaba para poder conseguir los mantecados y dulces de merengue. En nuestra mesa de Navidad nunca faltaban.

Otro olor característico de mi pueblo era cuando “guisaban los ñames” en la tienda de Nina. El olor a los ñames guisados se mezclaba con el penetrante olor de los típicos asados de mi pueblo como era el cabrito lechal. Cuando casi estaba listo, se le untaba un tradicional “barrado” que consistía en un machacado solemne de perejil, ajo, aceite o manteca de cochino y sal. Las papas nuevas y un mojo oloroso de un cilantro que nunca vio ningún tipo de pesticida eran también indispensables en esa mesa. Uno de los olores que me recuerda la infancia es el olor al Cilantro. Los grandes perfumistas utilizan esta planta para hacer almizcles y lograr excelentes perfumes. Hoy, cuando se habla de “alimentos kilómetro cero”, en Vallehermoso se practicaba a la perfección.

Olores a naranjas de la tierra que aparecen como por arte de magia en Navidad. Los naranjeros en esta época combinan el verde y el amarillo y se me antojan que son árboles de navidad y donde el color de las bolas es ambarino.

Ya después, la emigración nos regaló otros olores. La Navidad en Venezuela huele a hojas de plátano guisadas donde se envuelven con especial mimo las características hallacas o el pan de jamón que no puede faltar en ninguna mesa. También me huele mucho a dulce de lechosa (aquí es papaya) huele a Jamón dulce con piña tropical.

La Navidad en Venezuela me impactaba. Nosotros llegamos a Caracas un mes de noviembre y cuando vi el trineo con un enorme “San Nicolás” (aquí es Papá Noel) que ocupaba toda la pared del Centro Comercial Ciudad Tamanaco, la impresión fue mayúscula. Un árbol de Navidad que estaba en uno de los edificios de la Plaza Venezuela, la cruz que se encendía en lo más alto de la cumbre del Ávila…… muchos recuerdos que te deja la emigración. Mucha magua y mucha añoranza.

En Venezuela, en nuestras mesas, en las mesas de los emigrantes, se mezclaba el mojo de cilantro con las hallacas, los dulces típicos de La Gomera con el dulce de papaya que comprábamos en Los Teques, la yuca se daba la mano con el ñame y el pernil se unía al cabrito al horno. Nosotros nunca perdimos la costumbre de poner nuestra cocina canaria en la mesa venezolana.

La Navidad en Venezuela era tan majestuosa y tan bulliciosa que empezaba prácticamente a principios de octubre y dura hasta el dos de febrero [ día de la Candelaria] o hasta que se termine la última hallaca que se guarda en el congelador. Me comenta una amiga mía que vive en Caracas y con una inmensa tristeza, que este año ha sido casi imposible poder hacer este tradicional plato navideño porque no se consiguen los ingredientes por ningún sitio y la inflación es espantosa.

También en Venezuela es muy típica la ensalada de gallina que, con el pernil de cerdo asado junto con la tradicional hallaca se conoce como “Plato Navideño”.

Todo esto aderezado por las típicas gaitas venezolanas. Esa música alegre y bullanguera que te hace mover el cuerpo a ese ritmo frenético de las tamboras. “que haré yo cuando no tenga en el bolsillo tres lochas, maraquea, maraquea” o “vengo montado en el tren, en el tren de cardenales” en el tren de cardenales vengo montado en el tren”. (esa canción era un homenaje a un equipo de béisbol del estado Lara en El Centro del país). Todos esos ritmos le dieron a la Comparsa Tropicana de Candelaria unos cuantos primeros premios en el famoso Concurso carnestolendo de Santa Cruz de Tenerife. Eso tiene la emigración, eso tiene la unión de los pueblos. Por ejemplo, las orquestas de Canarias, sobre todo las colombinas, interpretan las cumbias colombianas de manera magistral sin haber estado jamás en ese país cafetalero “Carmen, se me perdió la cadenita y el cristo del nazareno que tú me regalaste, Carmen, que tú me regalaste” dice una famosa cumbia que aquí se hizo muy famosa.

En Venezuela, la gente es también muy nostálgica. Cuando llegan las doce de la noche y despiden el año viejo para recibir el nuevo, existe una mezcla de júbilo y llanto. Júbilo por la llegada del año y llanto por los ya no están. Rituales para la suerte, limpieza profunda de las casas con “recomendaciones esotéricas”, ropa interior roja, un billete de cinco bolívares dentro del sujetador o salir a la calle arrastrando una maleta para atraer algún viaje de placer. Los fuegos artificiales, petardos, hacían que el olor a pólvora quemada se apoderara de Caracas.

Nosotros pensábamos en Canarias, en España, en los que estaban tan lejos, y también derramábamos alguna lágrima. No podíamos llorar mucho porque los vecinos llegaban con la mayor algarabía a darnos el “feliz año”.

Otra cosa que extraño mucho es el “ponche crema”, el ponche de la Navidad típico porque en Caracas bajaba la temperatura. ¡Cuántos recuerdos tenemos de nuestra época infantil ¡Un amigo mío me suele traer el ponche de la isla de la Palma y que es exactamente igual! Las mistelas y los ponches palmeros son una auténtica delicia digna de la mejor mesa.

Todo cambia. Hasta los olores y los sabores. La vida me ha regalado poder oler en varias Navidades las especias de Estambul, o también vivir en el cuerno del Bósforo algún Fin de Año y tener la suerte de no conseguir una entrada para celebrar la llegada del nuevo año en la tristemente conocida “Discoteca Reina”. Eso fue en el año 2017 donde se produjo el lamentable atentado donde murieron decenas de personas y que insistimos en conseguir entradas para ver desde la discoteca en fin de año el Bósforo iluminado, pero no fue posible. Nos enteramos en la resaca del primero de enero que la discoteca donde teníamos planeado ir, sufrió un atentado donde las personas muertas se contaron por decenas.

Y así va pasando la vida y como dice otra famosa canción de Navidad que se canta en Latinoamérica: Navidad que viene, tradición del año, unos van alegres y otros van llorando”. Mi deseo es que todos vayan alegres. Feliz Navidad.

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La supercopa en Arabia?

15 noviembre, 2019 at 13:46

Sigo el futbol, y creo que estaré en la media de cualquier español. Tengo amigos que han sido y son profesionales del llamado “deporte rey”, algunos son como parte de mi familia porque la amistad te lleva a considerar a mucha gente “tu otra familia”. Voy casi todos los domingos a apoyar al Tenerife cuando juega en el Heliodoro y analizo la libertad y la igualdad con la que se vive cada tarde futbolera. Los gritos homófobos han terminado, así como las expresiones racistas o actitudes totalitarias se han dejado de escuchar. Se ha trabajado por la igualdad en este deporte, pero hoy reflexiono sobre un próximo acontecimiento.

Arabia Saudita está a la cola del respeto a los derechos humanos en este planeta. Yo, por ejemplo, que he declarado mi homosexualidad libremente, podría ser decapitado en una plaza pública por tener una opción sexual diferente.

Si me declarase Ateo podría también ser descuartizado y lapidado en un país donde se violan los derechos humanos continuamente y, sobre todo, con las mujeres que son consideradas en todos los aspectos de la vida como seres inferiores.

Fue el año pasado cuando se autorizó en este país que las mujeres tuviesen el derecho a poder conducir un vehículo. La activista que luchó por conseguir ese mínimo derecho Loujain Al-Hathlaoul sigue encarcelada y según el informe de Amnistía Internacional, recibió atroces torturas físicas y psicológicas siendo amenazada con la lapidación pública.

También, este país ha condenado a pena de muerte a tres académicos por abogar por la paz con los hermanos de Qatar y por interpretar el islam de manera moderada al igual que los derechos de los homosexuales. Si no lo han hecho es por la presión internacional que ha sido encabezada por Naciones Unidas y por Asociaciones Internacionales de derechos humanos.

También leo en 20minutos.es que Arabia Saudí se gastó millones de dólares en promover la literatura extremista y en la que se recomendaba quemar, lapidar o arrojar al vacío a los homosexuales o apóstatas del islam.

Raif Badawi abrió un blog para debatir temas sociales de su país y recibió 50 latigazos, pero aún sigue detenido.

Podría estar escribiendo cientos de páginas de las violaciones de los derechos humanos en este país: represión en la lucha por el feminismo y la igualdad, feministas amenazadas con la cárcel y el escarnio público, prohibición de muestras de afecto y una larga lista de violaciones a los derechos y libertades.

Con todo esto, La Real Federación Española de Futbol y muy concretamente su presidente Luis Rubiales ha negociado organizar en Arabia en los próximos tres años y más exactamente en la ciudad donde más se violan los derechos humanos, Yeda, la Supercopa Española de Futbol. La “Real Federación” se embolsará unos cuantos millones que se repartirán también los equipos del Valencia, Real Madrid, Atlético de Madrid y Barcelona.

Rubiales, con toda la desfachatez del mundo declara que “mientras dure la Supercopa” consiguió que las mujeres podrán acceder en igualdad de condiciones y como quieran: …..”mientras dure la Supercopa”. Y ni se despeinó.

Y mientras nuestros cuatro equipos más representativos estén sudando la camiseta, miles de niños y niñas de Yemen “ sudarán” para que no les caiga un nuevo misil mandado desde Arabia, los homosexuales “ sudarán” muertos de miedo porque en cualquier momento puedan ser sorprendidos amándose, las mujeres seguirán en inferioridad de condiciones y no podrán hacer muchos tramites sin la autorización de un varón y seguirán siendo tuteladas hasta para poder casarse, o seguirán intentando tapar el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi que estremeció al mundo por el “ modus operandi”.

Me siento orgulloso de la Televisión Española que se ha negado a retransmitir estos partidos desde la “petrolera” Arabia pensando este país que con Petrodólares todo se puede comprar y ojalá las otras cadenas, atresmedia o mediaset o Mediapro sigan el mismo camino.

Si existiese una autentica Responsabilidad Social Empresarial y los consumidores ejerciéramos nuestra presión, las empresas que se anuncien en este evento deberían sentir que la masa consumidora de este país está totalmente en contra de “blanquear” lugares donde se mancillan los más elementales derechos a través del deporte. En otros países simplemente se boicotean los productos que se anuncien en estos eventos y dejan de consumirse.

Yo empezaré una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org para enviársela al Señor Rubiales y entienda que después de los lujosos hoteles imitando Jaimas, los dátiles, los dulces árabes y la sonrisas de lobos con piel de cordero, existe mucho dolor y mucho drama. Ojalá no se celebre y una federación que lleva el título de “Real” de por fin ejemplo de una sociedad más justa, tolerante e igualitaria

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