«Aeropuertos de despegue» Un Sueño

28 noviembre, 2012 at 7:49

sueños El blog de Efraín Medina Hernández. ReflexionesMi reflexión de hoy. Yo espero que alguno de mis amigos/as sepan interpretar los sueños, porque desde luego, dicen que son premonitorios y que pueden avisar de situaciones que se dan. Pero en el caso de este sueño no creo que vaya a ser una situación real aunque pueda predecir algo.

Anoche soñé que mi casa se convertía en un aeropuerto. El garaje era el hangar de los aviones, aeronaves pequeñas donde cabían como máximo 5 personas y con las alas verticales. La pista de despegue ( los aviones solo despegaban y no aterrizaban) era el camino que lleva hasta mi casa, las líneas aéreas facturaban en cada una de las habitaciones, el restaurante era la cocina de mi casa, y los pasajeros chequeaban en la parte alta de la casa y embarcaban desde la planta baja.

En la escalera estaban situados dos guardias civiles que revisaban el equipaje de mano y yo intervine varias veces porque no querían dejar pasar botellas de todo tipo. El scanner de seguridad eran tres escobillones, ( dos en vertical y uno en horizontal) y la caja donde tenías que depositar los objetos de metal era la cesta de la ropa.

Sólo podían pasar a hacer el chequeo de dos en dos personas por el espacio de la habitación. Mi madre se encargaba de atender el restaurante, pero como casi todos los que viajaban eran familia mía ella no les cobraba. Yo la llamé aparte y le dije : pero mamá? Nos vamos a arruinar!!!! Mi madre me dio por loco y siguió haciendo unos revueltos con jamón.

En la sala de espera estaban mi primo Horacio y mi prima Moreila que iban para Caracas. Mi prima me preguntaba que si un avión tan pequeño podía llegar hasta Caracas y yo le respondí: » hay prima, las veces que yo he viajado a Caracas sin avión ¡¡». Estaba Cristina Válido que se trasladaba a Las Palmas y que logré que no le decomisarán un perfume alegando que costaba menos de treinta euros y que los agentes eran nuevos y no se sabían la nueva normativa europea.

Viajaban Juan Carlos Armas y Maria Diaz que llegaron con tantas maletas que hubo que desalojar toda las habitaciones hasta que ellos facturaran (

pedían disculpas porque presentaban sus nuevas colecciones en Barcelona), yo los llamé aparte y les decia enfadado ( eso se avisa, eso se avisa) viajaba una mujer que yo no conocía y que decía que era familia mía. ( yo creo que era para no pagar el desayuno) que ya de por sí era una auténtica ruina por lo que les conté antes. Viajaban curas, monjas, unos soldados que se dirigían a Madrid. Ejecutivos que utilizaban mi aeropuerto porque era más cómodo y más barato ( palabras textuales de ellos) y un largo etcétera de personas humanas, afines y similares.

Cuando abrí la puerta de mi casa convertida en aeropuerto me entró un gran agobio porque la cola de gente era enorme, todos serios, a la intemperie y con cara de pocos amigos y miraban para unos televisores que estaban colocados en la pared del vecino donde se anunciaban los vuelos. Una pasajera cuando me vio me gritó: » ten un poco de vergüenza y coloca unos bancos para la gente mayor». Yo me hice como que no escuché.

Mi amiga, María Suarez González,la princesa del pueblo canario, anunciaba los vuelos a chillido limpio desde la azotea, y aprovechaba para hacer propaganda entre vuelo y vuelo de una conocida marca de atún en aceite de girasol.

Unos operarios le decían a las personas que se hicieran a un lado porque un avión de disponía a despegar. ( uno de ellos se llamaba Mauro).

Cuando una vecina me gritaba moviendo las manos que me iba a denunciar porque el ruido no lo aguantaba ningún cristiano y que que me creía yo de montar un aeropuerto en mi casa así por la cara……..me desperté.

El sueño fue más largo y aún más surrealista pero sólo me acuerdo de estas escenas. Es que los sueños, queridos amigos, sueños son.

Quien no ha tenido una pesadilla enorme y se h despertado con el corazón latiendo a mil por hora y cuando vuelves a la realidad piensas:……..,…» Menos mal que fue un sueño».

Que pena que muchas cosas que he soñado en mi vida no las pueda contar.

Se aceptan interpretaciones de este sueño.Besos a todas/os.

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David Pérez

27 noviembre, 2012 at 9:33

Mi reflexión de hoy. Se llama David Pérez, y claro, si pones en google “David Pérez” pueden aparecerte miles, si buscas en las páginas amarillas ese nombre, podrán aparecerte cientos, si te metes en facebook hay unos cuantos David Pérez. Pero al que yo me refiero, a mi amigo, a ese, si es verdad que no lo van a conseguir por más que lo busquen porque es único.

Cuando yo llegué al Cabildo fue una de las primeras personas que conocí. Era el informático que se encargaba de geolocalizaciones y cosas por el estilo. Solo bastó un café en la cafetería de la primera planta del palacio insular para ya saber que entre nosotros dos, existiría el mejor de los tratos profesionales como así fue.

Lo mágico fue cuando David comprobó que me atraían las redes sociales. Inmediatamente se volcó en enseñarme todo lo habido y por haber. Terminaba la jornada laboral y nos comíamos una pizza y eran clases maratonianas. Muchas veces me sentía “ CONEJILLO DE INDIAS” en sus manos, pero yo gustosamente aceptaba a que me enseñase todo el maravilloso mundo del 2.0.

Pero David sabe de gastronomía, cocina, es un deportista casi de elite, gran compañero de trabajo, colaborador, inquieto, desprende ilusión, y eso, se agradece.

David creó un hashtag en twitter que se denomina #necesitocafe porque a veces, llega al trabajo a las 5:45 de la madrugada. A mí me dice que es para que “el día le alcance”.

Ha colaborado de chofer, de protocolo, imparte cursos de redes sociales, atiende los problemas de informática de todo aquel que se lo pide, sobre todo de los artesanos. Hay que hacer turno para que te atienda, pero él, no sé cómo se las arregla, atiende a todo el mundo.

Lo último que me ha realizado en jornadas maratonianas de tarde es mi blog. Yo le dije que por favor, no quería ya nada más porque yo no puedo atender más redes ni siquiera puedo con las que tengo. Ya no puedo comer más pizzas vespertinas.

Si David no existiera habría que inventarlo. Menos mal que él es feliz con lo que hace, lo vive, lo siente, porque si no, ya me lo hubiese fichado Apple, o Google o Microsoft.

Gracias David, por ser así, ejemplo de constancia, sabiduría y amistad.

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Palomas

25 noviembre, 2012 at 13:10

palomas ( El blog de Efraín Medina Hernández ). ReflexionesCuando vives en las medianías, en el mundo rural, entre silencios y sonidos, entre vegetación, entre la tranquilidad que sólo da el campo también suceden cosas extrañas.

Yo, los animales que tengo son: el pájaro del que les hablé, al que yo quise llamar » Espartaco» pero que mi madre bautizó como » pichi», una gata salvaje que viene a mi casa y mi madre la obsequia con lonchas de jamón ( por eso viene la gata cuando está ella) y nada más. He querido tener un perro, pero los mascotas necesitan tiempo y cariño. Algún Dia lo tendré.

Pero mis vecinos si tienen sus animalitos. Gallinas, palomas, conejos, perros, etc etc. Todo está estupendo si no fuera por algo que paso a relatarles.

Cuando un vecino colindante suelta sus palomas, estas aves mensajeras les encanta a todas venir a » cagar» a mi azotea, al quicio de la azotea. Es soltarlas, y su primera parada es esa. Yo no se sí es que el vecino las tiene amaestradas, pero, les juro que es como se los cuento. Una vez » evacuan», ellas inician un gracioso vuelo, a veces recto, a veces circular pero con el estómago ya vacío.

Hemos puesto de todo: lejía por el borde, espejos porque dicen que se ahuyentan, trapos para que los mueva el viento, y algunas otras cosas más pero las palomitas ( esos animalitos que aparecen pintados en cuadros celestiales) siguen » cagando en mi azotea».

Evidentemente, inmediatamente que las » avecitas» vuelven a sus respectivos palomares, el que esté en casa sube y desinfecta el muro de la azotea, mientras el vecino se hace el loco. Afortunadamente tenemos buena convivencia con todos. Es algo así como » cada uno en su casa y Dios en la de todos» pero nos llevamos correctamente, faltaría más¡¡. Y claro: las palomas no entienden de linderos, ni de propiedad privada, son libres y global izadas.

Un amigo mío me dijo que colocara unos clavos con naylon y ellas, al tropezar ya no volverán más. Pero me » mosquea» que sólo me dejen el regalo en mi azotea, porque el resto de los vecinos también tienen sus azoteas, y les encanta la mía.

Esas son las situaciones que debes vivir cuando habitas en una zona rural, pero les puedo asegurar que también tiene sus encantos verlas volar.

Yo recuerdo una vez una anécdota rural de dos vecinos que no se llevaban. A una querida vecina se le muere una cabra, y el otro vecino cuando se enteró, puso a todo volumen aquella canción que decía: » hay que pena me da que se me ha muerto el canario»……como lo leen, así fue. Bueno, lo puso tan alto que era sábado y me despertó la canción. Yo subí a la azotea ( creo que la voy a llamar azotea de las palomas) y me pude gozar » todo el espectáculo»…… Cosas del mundo rural.

Feliz domingo, y si conocen algún truco para ahuyentar a las palomas pero que no sea una escopeta de balines( odio la caza menor) por favor me dicen la receta. Y a ver si las palomitas » distribuyen mejor» esos especiales regalos.

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Síndrome de Diógenes

22 noviembre, 2012 at 10:34

Souvenir (El blog de Efraín Medina Hernández ). ReflexionesYo creo que todos, en el fondo tenemos un poco el «síndrome de Diógenes», o si no me lo creen, empiecen a revisar vuestra casa para que analicemos la enorme cantidad de artículos y objetos que, una vez llegaron a casa para quedarse y que a veces ni sabemos como entraron a nuestra vivienda.

Lo digo porque yo tengo cientos de objetos que jamás usaré, o que he usado pero que ya quedan inservibles porque han pasado a mejor vida.

Voy a enumerar algunos. Cremas en el baño que siguen ahí y que las tiro mañana mismo, unas bolas para dar masajes (no sean mal pensados que es para la espalda y cervicales), dos albornoz ( no se como se escribe en plural) que nunca uso, jarras de whisky jhony de propaganda , unas muñecas horrorosas de porcelana pero que en su tiempo me parecieron una maravilla, un jarrón de Toledo donde nunca jamás he puesto una flor, especias exóticas que ya dejaron de serlo, cien libros que jamás me leeré, souvenirs horrorosos de no se cuantos lugares, unos comprados por mi y otros que han sido regalos, jaboneras que nunca han olido un jabón, un costurero de madera que encima está una virgen de Candelaria por lo que el costurero jamás se abre, cortinas compradas en Ikea y que no se cómo se ponen, escuches de gafas sin gafas, un enorme cuadro de una pintora sin firma, inciensos para dar y regalar, cestas de Ikea llenas de cosas que hace años que no miro, dos jaulas vacías, los juegos reunidos, cajas de móviles con enchufes inservibles, un bolso de viaje sin cremallera. En fin, no voy a seguir enumerando.

Ya si bajo al cuarto trastero se podrían morir. Hay de todo. Cintas de VHS, de betacam, ropa que dejé de usar ( ahora se llamaría vintage) herramientas de todo tipo cuando no se ni poner un bombillo, ( porque me habrán regalado a mi una caja de herramientas en unos reyes?,disfraces, lienzos de cuando una vez me dio por pintar y torturé a propios y extraños con mis cuadros, libros de recetas de cocinas, una olla express, y un largo etcétera de objetos, artículos afines y similares que no usamos pero que están ahí.

Y es que nos cuesta, ( al menos a mi) de desprenderme de nada. Pienso eso de: «bueno ahí no molestan, o los podré necesitar algún día».

Y ahí están y ahí permanecen como sí a veces cobrasen vida.

Pero también, casualmente, como me falte algo, me doy cuenta de forma instintiva o sea inmediatamente. Así que Tato, devuélveme la serie que te presté hace cuatro meses. En caso de que no lo hagas te mando un burofax.

Un abrazo a todos/as

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