Llevarme al mar, llevadme al mar.

20 enero, 2013 at 9:13

Mi reflexión de hoy. Ayer, en una emisora de radio, entrevistaban a una señora de 85 años, de Zamora, donde decía que » antes de morirse» le gustaría ver el mar.
Les puedo asegurar que me entró un » terrible agobio» y me pregunté como se podía estar ochenta y cinco años sin » ver el mar».
También pensé que somos inmensamente afortunados, como inmenso es el mar, de haber nacido en este archipiélago Atlántico, rodeado de ese mágico océano que nos acaricia cuando nos trae las brisas del Alisio y se convierten en brumas que después esparcen el rocío y se transforma en agua. Somos afortunados de poder ver el mar desde todos los puntos de nuestras islas.
En algunos lugares, el mar pasa a ser femenino, y le dicen » la mar» yo creo que es un inmenso cuerpo mágico que no tiene sexo pero que produce la vida en este planeta. Es que sin el mar no podría existir la vida.
El mar y la luna siempre han estado enamorados, y creo que, como todas las parejas, también sufren alguna crisis de amor. Por eso es que cuando la luna se enfada el mar se entristece y baja su nivel, pero cuando vuelven a reconciliarse, el mar vibra como un toro desbocado queriendo atrapar a su amada. Cuando veo salir a la luna, en esas noches primaverales surgiendo del mar, reafirmo mis pensamientos.
El mar siempre ha sido motivo de inspiración poética. Un poeta brasileño decía: » el mar pasa cariñosamente la lengua en la arena, y ésta le entrega así su querer dejándose abrazar por su perfume de sal». Es una samba muy famosa que siempre cantan en el carnaval brasileño.
Federico García Lorca, el más grande de nuestros poetas, describía, en la casa de Bernarda Alba, un encierro angustioso de Bernarda con sus cinco hijas, las criadas y la abuela demente, donde precisamente la abuela gritaba: llevadme al mar, llevadme al mar¡!!!!!!! Haciéndonos sentir que, en medio de aquel agónico encierro, el mar era la libertad añorada. No solamente en Bernarda Alba Lorca nombra el mar, sino que lo tiene siempre presente como figura conductora de muchos de sus poemas.
Los mares siempre son diferentes, Caribe, pacífico, mar del norte, mar negro, mar muerto, mar de los sargazos, mar Mediterráneo, mar cantábrico, mar de las calmas. Pero todos los mares evocan siempre nostalgia y orgullo.
» vamos cantemos somos siete en el mismo mar»
Y es que yo, nací en el Mediterráneo, nací en el Mediterráneo.
O: yo deje mi corazón que sólo vive, en un mágico rincón de mi Caribe.
O la canción que cantan todos los venezolanos como un himno maravilloso: » y si un día tengo que naufragar y el tifón rompe mis velas, enterrad mi cuerpo cerca del mar, en Venezuela.
O aquella canción que decía: golondrina golondrina, tu que vas cruzando el mar, dale un abrazo a mis padres que allá en Argentina están.
O Una canción cubana muy melancólica:» y cuando nadie escuche mis canciones ya tristes, seguiré mi camino y en un puerto lejano allí moriré»
Se imaginan ochenta y cinco años sin ver el mar.? Sólo de pensarlo me agobio.
Por eso, debemos valorar lo que tenemos tan cerca y que nos hace afortunados. Ojalá pudiera hacer realidad el deseo de esta humilde señora y que, después de ochenta y cinco años, pudiera ver el mar por primera vez pero que fuera el nuestro, el de Canarias, el mar más maravilloso del mundo, el mar que nos vio un día partir, que vio un día como llegaba tanta gente de otros países buscando un futuro mejor, el mar que a veces, se vuelve traicionero.
El mar que nos une. El mar. Llevadme al mar, llevadme al mar!!!!!!!.

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Y la reina es : «Tajaraste».

18 enero, 2013 at 7:32

Mi reflexión de hoy. En los carnavales del año 1987, yo vivía en Venezuela, pero por coincidencias del destino o de la casualidad, ese año en los carnavales vine a Tenerife a ver a mi familia y a disfrutar de la tierra que tanto añoraba.
Recuerdo, que unos familiares míos me invitaron a la gala de la reina del Carnaval que se celebraba en la Plaza de Toros, con una enorme corona en el centro del escenario y yo, que me fui en el 75 a Venezuela y muy niño, no recordaba prácticamente nada del carnaval, salvo los disfraces que nos hacían con cuatro retales y que una vez, mi hermana Ani fue reina del carnaval en el casino de Vallehermoso ( la sindical) con un traje que era como una recogedora de flores.
Cuando yo empecé a ver las comparsas, las murgas, los trajes de candidatas a reina, la música, el ritmo, me entró tal emoción, que creo que se me puso la » piel de gallina» durante horas y me quede inmóvil en el asiento de cemento del que fuera el coso taurino de la ciudad.
Aún recuerdo la voz anunciando a la reina de el gran maestro César Fernandez Trujillo. Años después nos uniría una relación de cariño y de amistad.
Aún recuerdo cuando dijeron el nombre de la reina del carnaval de ese año: Mónica Raquel Estevez, que guapa Monica, y que señora es en la actualidad. La última vez que la vi fue el pasado año cuando el mágico Juan Carlos Armas le realizó ese gran homenaje a todas las reinas del carnaval que, me consta, se dejó la piel en ello.
Aún recuerdo en ese año 1987 al diseñador Leo Martínez dando saltos de alegría. Que disgustó se llevó Leo y todos los que rodeábamos la carroza cuando ésta frenó en seco y la fantasía » Tajaraste» se impulsó hacia atrás, muchos pensamos que Mónica había sufrido un accidente, pero se levantó, se puso el tocado que me imagino, pesaba lo suyo y dijo, » no pasa nada» venga que arranque esta carroza ya.
Leo Martínez sigue como entonces, el» jodido», flaco y joven. Que hará para mantenerse siempre tan bien y tan alegre¡¡. Años después del 87, el destino o la casualidad nos hizo amigos y hemos realizado proyectos juntos.
Ese año, un elegante y feliz alcalde, Manuel Hermoso, subiría a entregarle el cetro a la reina. A Hermoso, que nos podrá gustar más o menos, siempre se le ha caracterizado por su elegancia y por su corrección política. Manolo, como le dicen sus amigos, ha dejado en la política grandes compañeros en todas las filas. Quien me diría a mi que una década y media después, fue Manuel Hermoso, entre otros, el que me animó a presentarme como concejal en el municipio de Candelaria. Yo le agradezco a Manuel Hermoso su confianza y su apuesta. Le tengo un gran aprecio mucho más allá de la política.
Yo creo que corrí detrás de la carroza que llevaba a Mónica por todas las calles de Santa Cruz, y, esa misma noche, ya habían verbenas en la plaza España.
Ese año me comí el primer bocadillo de tortilla en » la Garriga». Los 15 días siguientes antes de volver a Venezuela, todos los días me » largaba» un bocadillo con sabor a Garriga. Seguro les abrí el apetito y pasarán en estos carnavales por ahí.
Y ya cuando llegué a Venezuela, fue tanta la nostalgia que me dio, que me puse como objetivo «regresar definitivamente» como así hice en el año 1989.
Otro día les cuento como fue mi » incursión» en los carnavales de Santa Cruz de Tenerife cuando llegué de Venezuela porque es muy gracioso y ocurrente.
Todos tenemos algo que ver con el carnaval, muchos hemos participado en grupos, otros se han enamorado un lunes de carnaval, otros han vivido la fiesta, otros han trabajado, otros han llorado vestidos de viudas, otros han esperado comiendo algodones de azúcar o manzanas caramelizadas a que pase la cabalgata, otras han estado noches cosiendo sus disfraces, otros se han pintado la cara » color esperanza» y otros, como Adán Martín ( recordado y querido) se ponía un poncho mexicano y se perdía en la multitud del carnaval el sábado por la noche y nosotros, disfrazados, buscábamos a Adán para » carnavalear» un rato con él.
Por lo menos, tres reflexiones en este mes, serán dedicadas al carnaval, sus anécdotas y sus misterios.
Ya huele a Carnaval, a ver que nos pasará este año.

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A » fortuna» sólo le faltaba hablar.

17 enero, 2013 at 7:13

Mi reflexión de hoy. Cuando yo era niño, muy niño, allá en Vallehermoso, donde fui tan feliz, teníamos una perra que se llamaba » fortuna». Y era una auténtica fortuna. Recuerdo que mi padre decía » a esta perra solo le falta hablar», yo llegaba de la escuela y corría para ver a » fortuna» y salíamos muy rápido para el valle abajo donde vivía mi abuela paterna , para pasar toda la tarde en el patio que estaba frente a la venta que regentaba mi madre.
Hablábamos de lo que los niños pueden hablar en el año 1967/68. Fortuna se instalaba como una persona más y cuando llegaba mi padre con el camión que tenía marca OM, » a Fortuna» le entraba tanta alegría, que a veces se orinaba.
A » fortuna» sólo le falta hablar, decía mi padre.
Recuerdo cuando los domingos mi padre se la llevaba de cacería, y cuando llegaba ya en la tarde, cansada y fatigada, antes de comer, antes de beber agua, pasaba por todos y cada uno de nosotros, nos lamía, jugaba y después comía. Mi padre decía, que buena es » fortuna» sólo le falta hablar.
» fortuna» era querida por todos y cada uno de nosotros, es que le faltaba » solo hablar»
Nosotros nos » peleábamos» en Vallehermoso porque todos queríamos apoderarnos de » fortuna» y recuerdo que cuando salíamos de la escuela, a las cuatro y media de la tarde, corríamos a ver cual era el que primero llegaba para apoderarse de fortuna. Yo, que siempre he sido un poco estratega, ponía a un primo mío a » correr» y se llevaba a la perra y quedábamos en algún sitio, con el desconsuelo de mis otros hermanos que, por más que corrieran nunca llegaban antes que mi primo. Yo les decía » ustedes corran, ustedes corran»
Una tarde, a eso de las cinco, mi hermana Ani se llevó a fortuna a hacer un mandado a la tienda de Gonzalo Suárez, y, coincidencias de la vida, fortuna se » sale de la carretera» y el coche de Don Alberto Trujillo, el médico del pueblo, la atropella en la carretera que va hacia la playa del pueblo. Don Alberto se llevó el mayor de los disgustos porque conocía a » fortuna», bueno, todo el pueblo la conocía. Es que era tan lista que sólo le faltaba hablar.
No se pueden imaginar la sensación de vacío que nos quedó a todos, no se pueden imaginar cuando le dimos la noticia a mi abuela materna, ya que » fortuna» mitigaba sus ratos de soledad, no se pueden imaginar cuando todos los compañeros de colegio se enteraron al siguiente dia de la noticia. Cuando llegó mi padre de trabajar, nadie se lo quería decir y tuvo que ser el mismo médico quien se lo comunicó.
» fortuna» recibió sepultura en un valle de plataneras, en Vallehermoso. Y cada vez que vuelvo a mi pueblo, cuando se asoma ese caserío, miro para la platanera y le doy las gracias a » fortuna» porque formó parte de mi infancia feliz.
Por eso, esta reflexión mía de hoy es en honor a todas aquellas personas que tienen un ser vivo en su casa, que le dan cariño, que forman parte de su vida, que se enternecen con ellos, que los cuidan, que los quieren, que los respetan y que, en definitiva, hacen la vida más feliz y más llevadera.
Es que a este animal, a » fortuna» sólo le falta hablar.
La foto que hoy pongo es de » fortuna», no tiene buena calidad y fue tomada allá por el año 1967.
Un abrazo a todos y a todas.

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Sin ganas de hablar.

16 enero, 2013 at 11:31

Mi reflexión de hoy. Ayer, mientras esperaba por el turno en el centro médico de candelaria para repetir mis medicamentos ( repetir es ya usual en mi) saludé a un montón de gente de Candelaria que, siempre nos vemos en el centro médico casualmente.
Siempre, en lo que esperas a que la doctora de atienda, en la sala de espera, escuchas conversaciones de el resto de la gente, o te enfrascas tu en las tuyas.
Frente a mi, hablaban de que ya el Real Madrid no alcanzaba al Barcelona » ni de coña» esa fue la expresión exacta que utilizaron dos señores. En el otro lado, una chica leía mientras esperaba » cincuenta sombras de Grey» así tal cual. Por otro lado, un joven jugaba con su IPhone a las carreras de coches, un caballero leía el periódico » el día» justo en la página donde aparecían las candidatas a reina del carnaval, y yo, escribía afanosamente esto que les estoy contando.
Candelaria tiene un centro médico que en las tardes es muy visitado y el centro médico de Candelaria Casco, atiende a los pacientes de todo el municipio a excepción de Igueste y Barranco Hondo. Yo creo que la zona de Las Caletillas y Punta Larga, desde hace años, debería tener un propio centro médico porque la población en la Villa Mariana ha aumentado mucho en la última década.
Esta tarde fue muy tranquila. Cada vez que llega alguien nuevo a la sala de espera todo el mundo mira y me imagino que se preguntarán a que vendrá.
Esta tarde nadie tenía muchas ganas de hablar, todos estaban en su particular mundo esperando pacientemente.
Esta tarde el tiempo de espera en el centro médico se me hizo más largo de lo habitual. Tampoco había mucho que curiosear porque todo estaba como normal, mecánico, en orden.
La doctora se asoma y llama dos veces al que jugaba con el iPhone que de repente salió de su letargo y como » asustado» dijo: soy yo, soy yo. La doctora ordena quien va detrás de quien y nosotros escuchamos y esperamos pacientemente.
Esta tarde es densa, tranquila, espesa, relajada, nadie tiene ganas de hablar. Sólo esperamos a que nos toque pacientemente.
Yo, me ocupo de escribirles y sé que aunque una tarde no tengamos ganas de hablar, siempre nos queda escuchar que a veces es más interesante.
Y como se que están ahí, nos leemos que es igual que nos escuchamos, y nos escribimos que es igual que hablarnos.
Esta tarde nadie tenía muchas ganas de hablar.

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