La importancia de la investigación. 

12 agosto, 2015 at 6:24

Queridos amigos y amigas. En estos días me he puesto a pensar mucho sobre la importancia de la investigación en todos los sectores de nuestra economía para poder buscar la excelencia, la competitividad y una mejor calidad de vida. 

Esta horrorosa crisis que nos está tocando vivir ha mermado considerablemente las partidas presupuestarias dedicadas a la investigación, al desarrollo y a la innovación y es un gran error porque, al final, es una » especie de egoísmo» ya que la investigación afecta a las generaciones venideras y al final, de lo que se trata es de tener un mejor estado del bienestar. No podemos hablar de » estado del bienestar» si no apoyamos la investigación de manera contundente. Los recortes presupuestarios han sido escandalosos. 

Y existen proyectos que por falta de fondos públicos se han quedado detenidos en el tiempo. Proyectos tan importantes como vacunas, proyectos de investigación agraria, de Educacion, de transporte, de energías limpias, de lucha contra el cambio climático, de la lucha contra el Cancer, proyectos de investigación cultural y un largo etcétera que si ustedes piensan ahora en algunos, podrían engrosar esta lista de una manera considerable. 

Y ya, si hablamos de lo que sucede en países del tercer mundo es para reflexionar profundamente. Investigaciones médicas que han quedado en el olvido porque realmente no nos afecta ni interesa como puede ser el caso de la vacuna contra el ébola o las investigaciones farmacológicas para buscar medicamentos baratos para combatir auténticas epidemias en muchos países del continente africano y que, no hace mucho tiempo, estaban los países europeos esquilmando sus riquezas y dejándolos en la auténtica ruina y olvidados a su suerte. Esta es una de las mayores injusticias que se ha cometido en el mundo contemporáneo: dejar a los países africanos a su suerte después de haberse enriquecido unos pocos. Aun sigue pasando sobre todo con la industria farmacéutica. 

África es un continente inmenso que debe beneficiarse de los procesos de investigación que se realizan en el primer mundo para devolver la » deuda histórica que tenemos con sus habitantes» . Hoy existen enormes hambrunas, sequías, falta de vivienda, salud, sector primario y que, con la investigación avanzaríamos hasta conseguir resultados que conlleven a tener un mundo más justo y mas igualitario.

El otro día, un amigo mío profesional de la peluquería me recomendó un producto para la caída del cabello y me dijo que lo que me llevaba era un champú que llevaba «veinte años de investigación» y que era muy efectivo. Yo creo que mi amigo realmente lo dijo sin pensar lo que significan » veinte años de investigación» para sacar un producto al mercado.

O cuando vamos al supermercado y vemos que ahora el atún viene en unas bolsas que son ecológicas y que no dañan el medio ambiente como lo hacían las tradicionales latas, ha existido un proceso de investigación enorme para conseguir avanzar en el cuidado del medio ambiente. 

La investigación está en nuestras vidas siempre aunque no nos demos cuenta. La investigación, el desarrollo y la innovación hacen que tengamos un mundo más justo.

Por eso, los gobiernos deben apostar decididamente por la investigación. No deben caer en la tentación de hacer » recortes brutales» en los procesos ya comenzados y, sobre todo, que afectan a nuestras vidas y especialmente a la salud de manera cotidiana.

Yo creo que la investigación debería estar al servicio de una sociedad más justa, mas igualitaria y más equitativa de manera obligada. La investigación debe ir ligada a la responsabilidad social y lo que se ha avanzado para conseguir que un porcentaje de los presupuestos de las administraciones públicas se destine a los procesos de I+D+I se cumplan obligatoriamente. Aquí las universidades deben tener un papel protagonista y vital.

En definitiva, hasta nosotros en nuestra vida diaria siempre estamos investigando para poder ser un poco mas felices. Buenos días amigos y amigas.  

 

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Sala Malecón

29 julio, 2015 at 12:45

Queridos amigos y amigas.Siempre el verano es una fecha propicia para viajar, para conocer otras culturas, otros países. Y hay destinos que te marcan profundamente. 

Tengo una amiga que le impactó tanto La India, que jamás volvió a entrar en un restaurante de comida rápida porque se acordaba de lo vivido en ese país. Es uno de los países que tengo que conocer antes de morirme. Tuve la oportunidad de ir hace unos años pero por motivos ajenos a mi voluntad no pude hacerlo.

Otra amiga mía viajó sola a Irán . Su conclusión final fue que » no era tan fiero el león como lo pintaban». Me comenta mi amiga que antes de morirme debo ir a Teherán porque es uno de los lugares más increíbles del mundo. A esta amiga le dije – pero crees que me voy a morir pronto ?-

Una pareja de recién casados están ahora en este momento en Japón. Me cuentan que es una cuna de cultura milenaria y que es un pequeño continente con grandes maravillas. » Efrain, tienes que venir a Japón».

Otros amigos míos han estado en Australia, Singapur. Tailandia, Alaska y siempre me cuentan sus grandes aventuras y terminan siempre con un : » tienes que conocerlo». 

Yo, afortunadamente también he viajado algo, no sé si mucho o poco, quizá lo suficiente. Conozco unos cuantos países. Tengo un problema que cuando me gusta un país lo visito muchas veces hasta conocerlo en profundidad.

Quizá, el viaje que mas me haya impactado fue aquel que hice en el año 1993 a Cuba. La isla del Caribe vivía un llamado » período especial » dada las consecuencias de la apertura de la URSS, la caída del muro de Berlín y la finalización de la Guerra fría. Yo, conocedor en ese viaje de las penurias que sufrió la población cubana ( cuando digo penurias sé de lo que estoy hablando) me alegro infinitamente que las relaciones con Estados Unidos se restablezcan. Fue un viaje de infinitas situaciones surrealistas como si estuviera viviendo una película de Fellini. Ese viaje jamás se me podrá olvidar y como los viajes para mí también tienen «sabor», a este lo recuerdo con sabor a pasta de guayaba casera con azúcar morena que comí en una casa en Ciego de Ávila. «Sabor y olor a Guayaba».

Otro destino que me impresiona aun y siempre es Turquia y muy especialmente la ciudad de Estambul. Aquí me sucede siempre que tengo la sensación de haber estado ahí, de haber vivido ahí, de que la persona que me habla la conozco de toda la vida. 

La primera vez que fui a Estambul me llevé un susto de muerte. Yo era renuente a visitar países árabes porque siempre tememos lo que desconocemos, » hasta que lo conocemos» . Pues bien, salí yo del hotel a comprar unos zapatos que había visto en la mañana. Era la noche ya ( además invierno y oscuro ) recuerdo que nevaba, y justo cruzando la esquina Me aparece un señor con chaquetas en la mano y me empezó a vociferar : » sale maricón» sale maricón » . Yo empecé a correr hacia el hotel y el señor corría detrás de mí gritando: » sale maricón » ( recuerdo que me resbalé en la nieve) y Cuando llegué al hotel estaban mis compadres y compañeros de ese viaje organizado en la recepción, me senté fatigado y les conté porque el señor todavía estaba fuera el hotel mirando hacia adentro y me miraba especialmente a mí con cara sorprendida. 

Mis compadres, enfadados, se lo contaron al guía que salió inmediatamente a hablar con el vendedor y entró muy sonriente para decirnos que el señor solamente me saludaba efusivamente diciendo » salá malecón» ofreciéndome su mercancía pero yo le entendí » sale maricón » ( era mi primer viaje a un país de cultura árabe) Como comprenderán, mis compadres tuvieron la fiesta garantizada para todo el viaje y aun todavía me dicen después de 15 años o más : » sale maricón» jajajajaja.

Vietnam, un viaje a Croacia, París, Venecia, Praga, Lanzarote, Marruecos, han sido otros destinos que me han impactado aunque yo a cualquier viaje siempre le encuentro un gusto especial porque soy » observador de Ciudad» 

Bueno amigos y amigas, sigan disfrutando del verano y hoy me despido con un cariñoso saludo » » salá malecón » ……: ustedes deben responder: » malecón salá» .

  

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El interés mueve montañas» 

22 julio, 2015 at 11:04

 

Queridos amigos y amigas.

 

Hay una frase que hemos podido escuchar muchas veces en la vida que dice que “la fe mueve montañas”. Yo creo que quien pronunció esa frase lo dijo desde la más absoluta ingenuidad. Yo la cambiaría por la siguiente: “el interés mueve montañas”.

 

Y es que desde hace un tiempo, analizo el interés de algunas personas que se acercan a ti y que, estoy seguro, que si no estuviese donde estoy, cruzarían la acera para no saludarme.

Esas personas que intentan “ser agradables” cuando no te soportan, cuando no soportan que tu manera de ser, cuando no soportan tu manera de pensar. Esas personas que te critican pero que “no se despeinan” para pedirte el favor más inverosímil, esas personas que pasan por tu vida y que no te dejan ninguna huella y que, al final, lamentas el tiempo que perdiste.

 

Afortunadamente son pocas, pero son. Existen personas que durante la campaña electoral “huyeron“ de mí de manera despavorida. Ya empezaron a acercarse tímidamente cuando el Presidente del Cabildo decidió que iría en el número tres de la lista. “Se acercaron tímidamente” y casi en el anonimato para desearme suerte con la boca pequeña ( afortunadamente son pocas). Esas mismas personas se acercaron un poco más tarde para preguntarme las que áreas llevaría. Y algunas, incluso, como si nada hubiese pasado, se plantaron en mi lugar de trabajo para jurarme “amistad eterna y de toda la vida” y sacando los proyectos inverosímiles debajo del brazo.

 Recuerdo que algunos, incluso se hicieron los despistados en la Plaza España allá por los primeros días de mayo cuando casi tropezamos por casualidad. Yo, para no violentarles, hice lo mismo: “como si no nos hubiésemos visto”. Qué casualidad no pasó un mes cuando los vi en la toma de posesión de los Consejeros del Cabildo y juraron que habían venido a verme a mí y a desearme todos los parabienes.

Gente que te usa, que estoy absolutamente seguro que muchos de ellos esperaban la más amarga derrota de mi formación política, gente que vive analizando la vida de los demás, gente que solo se arriman al mejor postor, gente inescrupulosa. ( afortunadamente son pocas)

 

y, aunque no lo parezca, los detecto inmediatamente. A veces el radar que tengo tarda en detectarlos, pero lo logro. Una vez que los detecto siempre actúo como si nada hubiese pasado porque, hay personas con las que no puedes actuar con sinceridad y entonces, simplemente, le das” una cucharada del mismo jarabe”. Claro, no tardarán en llamarte falso pero como dicen en Venezuela . ¿ Que es una raya mas para un tigre?.

Gente que me recuerda el título de una famosa película española: “nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”. Pero lo que no saben es que todas las mañanas, en mis oraciones, pido un alejamiento.

 

Por eso yo me quedo con la gente autentica, la gente cristalina como el agua que brota de un manantial sin contaminar, la gente que no tiene doblez, la gente sencilla, la gente que vive la vida como si fuese el último día de su vida, la gente positiva que es capaz valorar lo que puedes hacer sin grandes boatos, la gente que te mira a los ojos, la gente que dice que piensa diferente a ti y que se respetan, la gente autentica.

 

Por eso, es que he conservado amigos desde épocas ya casi inmemoriales. Amigos que incluso viven en otros países y que no existe el interés. Amigos de los que me retroalimento.

Por eso es que cuando veo una persona auténtica y nítida, me aferro a ella para nutrirme y para aprender siempre e intento no dejarla escapar.

Y es que nada es eterno en la vida. Pero quizá, aunque poco les interese a algunas personas, les puedo asegurar que estoy preparado para que el teléfono móvil no suene. Es que cuando vas teniendo una edad valoras las cosas más sencillas de la vida y te hay situaciones que te “ sacan” una sonrisa un tanto irónica.

 

  Ay amigos y amigas……. Y los que nos queda por ver. “EL INTERES MUEVE MONTAÑAS”.

 

 
 

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Hoy confieso que tengo un vicio».

20 julio, 2015 at 8:34

Queridos Amigos y Amigas. 

Hay algo que no puedo evitar, creo que lo hago desde que tengo uso de razón y hoy quiero confesarlo ante ustedes, es algo que me es imposible evitar. Siempre me pasa cuando estoy solo y debo confesar que a veces me produce un enorme placer poder hacerlo, poder practicarlo, poder llegar a conseguirlo.

 Siempre, ese apetito voraz se me activa en el verano, siempre me sucede en esta estación del año cuando ese instinto se me pone “a flor de piel”.

Lo voy a reconocer después de haber meditado muchísimo hacerlo. “cuando estoy en la playa, oigo y escucho las conversaciones de los que tengo al lado”. Lo hago con premeditación. De ahí que debo reconocerlo.

 Reconozco que a veces me pongo los cascos, (uno solo) como haciendo que escucho música pero lo que estoy realmente escuchando es la conversación que tienen las dos chicas que están al lado mío y que hablan desde “el curro” hasta conversaciones de los novios.

Reconozco que me hago el dormido “boca abajo” y no estoy durmiendo. Estoy escuchando atentamente la conversación del matrimonio con su hijo donde el niño dice que después de la playa podían ir a McDonals con el “cabreo” de la madre y donde al final el padre cede y le promete que sí, que irán al restaurante de comida rápida de Las Caletillas.

 Yo reconozco que he simulado “leer un libro” y realmente he estado escuchando y husmeando la conversación de los tres colegas “Vigorexicos” que hablan de músculos, de dietas, de gimnasios, de cargas alimenticias, de bíceps, de tríceps. Creo que ellos mismos “de reojo” se observan día a día para ver si su “masa muscular” ha crecido.

 Reconozco que he mirado al horizonte casi en “estado de levitación “y lo que he estado haciendo es escuchando las conversaciones de los tres venezolanos que recuerdan su tierra amada. Siempre mis queridos venezolanos hablan con unos decibelios de más como si desearan que los demás escuchasen y estoy seguro que en el fondo es así. Como yo viví tanto tiempo en Venezuela no me sorprenden “las neveras” de playa y la música a cierto volumen. Con mis “casi paisanos” me lo paso genial escuchando y debo reconocer que sus conversaciones a veces me trasladan a Barquisimeto o a Cumaná.

Yo antes de poner mi toalla primero “husmeo” para ver en que sitio puedo disfrutar de “ese placer” que, entre el ruido del mar, se cuela en mis oídos que no es otro que “escuchar”.

  

 Creo que nos sucede un poco a todos. Por eso, es que quiero hacerlo constar como el que es ludópata que se prohíbe entrar en los bingos. Yo lo digo aquí para “cuando me vean llegar y tender la toalla” sepan y estén advertidos que “me encanta escuchar”.

Feliz verano.

 

 

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